ESDEMASIADO Mobbing, acosos y fraudes 08

En un largo apartado Isaías cuenta su opinión de los hechos después de lo que le comentaron las personas con las que él tenía relación y es que pese a que la Dirección General, en especial Jesús Aranjuez, tenía más que claro lo que había sucedido, hicieron el paripé de montar una investigación interna para intentar “comprobar” si de verdad había acoso en aquella empresa y “castigar” a los culpables, en la que el inquisidor jefe iba a ser, precisamente, ¡Jesús Aranjuez!, (como mínimo el encubridor). Acompañado de la secretaria de dirección, Matilde Sonsoles, pasaron por el “tribunal” la mayoría de administrativas y algún administrativo. En la primera investigación que hizo Aranjuez en el que quedaban reflejadas las opiniones de los empleados y empleadas que se atrevieron a declarar salió de todo. El caso es que el barullo fue tan grande que, entre otros, resultó rebotado uno de los favoritos de Jesús Aranjuez y de Luis de la Mira, el tal Nemesio González, que fue señalado por varias personas como un asqueroso y descarado acosador y maltratador, poniéndolo a la altura de la suela del zapato, por lo que después del primer interrogatorio y de comprobar que las cosas se les escapaban de las manos, optaron por encargarle a una empresa amiga, la A.P.T.E. citada, que les hiciera una investigación técnica y profesional que les condujera a la “verdad”. ¿El resultado del trabajo de investigación? Todo normal, no había pasado nada ni había nada importante que comentar. Realizó el servicio a gusto de lo que le interesaba al cliente que le pagó el informe.
Para mayor escarnio Isaías cuenta que como consecuencia del primer informe, y para desviar la atención de los comentarios negativos de los administrativos sobre el tal Nemesio, Jesús Aranjuez, aprovechó para intentar hacer saltar a Borja con la acusación de encubridor de faltantes de dinero en los sistemas de recaudación de la empresa, al parecer por la interpretación malévola de un comentario de buena fe de alguien de los entrevistados que lo que quería era dar a conocer el acoso moral que se le estaba haciendo a Borja por parte de ciertas personas como Nemesio González y Virginio Pascual. Volvieron a meter la pata. Le tenían tantas ganas que ni pensaban con un poco de cerebro. Su intención era cogerlo en algún fraude, pero ni por ésas. Ese tipo, según Isaías, podía parecer muchas cosas pero lo que no parecía era un ladrón, y, por lo visto, les tapó la boca con números y con datos ¡De nuevo!. Todo era tan burdo, que el informe que preparó Borja, y que después llegó a ver Isaías, detallaba de forma exhaustiva los ingresos mes a mes y año a año y los controles empleados, además puso como avalador de los sistemas de control al propio Nemesio, que no pudo contradecirse a sí mismo ya que en su día él mismo se maravillaba de cómo se llevaba el control de los ingresos de la empresa. Manuel Selva no se comportó muy valientemente, cuando le transmitió a Borja entre ofendido y acusador, que Jesús tenía serias dudas sobre su actuación respecto al control de las recaudaciones de la empresa por una declaración de “uno de los declarantes”. Manuel le pidió a Borja un informe urgente que aclarara el tema, dejándole entrever, al parecer, sus dudas al respecto de su posible actuación. Manuel Selva parecía que cuando algo podía afectarle no tenía muchos miramientos con las personas que trabajaban con él.
Hay una nota de Isaías en que dice que por lo que le comentaban y veía, tal vez Borja, era el único que tenía verdadero interés en el control de las recaudaciones, cuestión que le trajo no pocos problemas.

