ESDEMASIADO y el caso de los aprovechados del Mundial de Baloncesto de Japón 74

Entre otros chupópteros, parece ser que el Secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky, viajó a Japón,con motivo del Mundobasket, acompañado de su esposa y de su hijo. Hasta aquí nada que objetar. El problema es que el pillín de Jaime no pagó ni un € de su bolsillo por los gastos originados por su familia, que viajó en primerísima clase en avión y se alojó en un hotel de superlujo. ¿Quién pagó los gastos particulares de los familiares? Pues la Federación Española de Baloncesto. ¿Y con qué dinero? Pues con dinero público. Sí ese dinero que le sacan a Usted de sus impuestos, ése mismo.
El Señor Lissavetzky, al parecer mediante notario, ha presentado un cheque en que teóricamente liquida los gastos de sus parientes. El asunto está bastante embrollado, pues, si es que presenta el cheque, es que todavía está pendiente de entregar a la Federación y, por lo tanto, no ha pagado nada.
Puede ser que una vez destapado el escándalo, haya visto la pata que ha metido y,
deprisa y corriendo haya intentado “demostrar” la falsedad de la noticia extendiendo el cheque. De Ser así lo único que demuestra es lo sinvergonzón que ha sido y que, seguramente, si no hay denuncia nunca hubiera habido cheque.
Esto me trae al recuerdo unos comentarios de Ismael, respecto a ESDEMASIADO y a un viaje que efectuaron, la Dirección General de la empresa y un grupo selecto de directores de departamento, todos acompañados por sus respectivas esposas.
Como hasta entre los sinvergüenzas hay castas, el viaje de las esposas de la Dirección general fueron a cargo de la empresa. Los gastos de los directores de 2ª clase, los que les hacían el trabajo sucio, tuvieron que pagar los gastos de sus mujeres.
Se supone que alguien de los “sufridos” directores de 2ª, envió un anónimo al presidente del Consejo de Administración firmando como “Juan Español”, en el que ponía en su conocimiento la malversación de fondos que la Dirección General había realizado. Lo triste de este caso es que el escrito enviado al Presidente del Consejo no parece motivado por un ánimo de legalidad, sino por un “soberano ataque de cuernos”, que no se hubiera dado si la malversación se hubiese hecho con todos los acompañantes que viajaron.
El presidente hizo llegar el anónimo al Director General exigiendo la reparación del “error”, el cual le encargó a Jesús la solución del embrollo.
Para no cansarles, parece ser, que el embrollo fue solucionado por los sinvergonzones, pagando los gastos de sus esposas mediante los correspondientes cheques particulares que fueron ingresados en la empresa. Lo increíble es que los importes de los cheque les fueron reembolsados a los sinvergonzones con dinero en efectivo de la propia empresa.
O sea, quedó como que lo habían pagado ellos mediante sus cheques, cuando en realidad lo pagó la empresa resarciéndoles el importe mediante un dinero en metálico que acabó en sus bolsillos. La empresa pagó los gastos del viaje de las esposas de la Dirección General. Fuese como fuese hubo malversación de fondos.
Todo dentro de la más perfecta “legalidad”. ¿No les parece?

